Florisabel Rodríguez

Florisabel Rodríguez

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26 julio 2021

¿Quién va ganando y qué sigue?

Entramos ya en un período cercano a las elecciones presidenciales, caracterizado por la divulgación de muchos estudios de opinión. Generalmente cada encuestador o casa encuestadora siguen pasos diferentes para la realización de los estudios, y ello debe tener en cuenta la persona observadora.

La más reciente encuesta publicada fue de la empresa Enfoques Estudios de Opinión S.A., dirigida por William Ramírez Centeno. Fue realizada entre el 10 y el 15 de julio.  Los resultados fueron reportados por Geovanny Debrús Jiménez en varias entregas en Culturacr

Primero, el tamaño de la muestra y el margen de confianza.  En este caso, la muestra es de 800 entrevistas, presenciales y telefónicas, y el margen de error es de 3.4% (quizás un poco más).  No conocemos la precisión con la que se diseñó la muestra, el uso de dos tipos de teléfonos y la selección de las personas ni el detalle del cuestionario.  Esto limita las observaciones que podemos hacer.  Pero la principal limitación para el analista es que la muestra es pequeña para hacer cruces de información; es un universo muy heterogéneo y el análisis desagregado demanda muestras más grandes.  Este no es un error:  es una decisión del investigador, pero el estudioso debe saber que hay conclusiones que no puede obtener con los datos disponibles.

Segundo, ya en los resultados, lo primero que resalta es que la mayoría de la gente dice no pertenecer a ningún partido (66%) y hay una tendencia a que este indicador aumente desde abril 2020 (48%).  La magnitud de este grupo coincide con la de otros estudios.  Los tres partidos más grandes (PLN, PUSC, PAC, en ese orden) pierden apoyo en el período, y los demás se mantienen estables, en el margen de error.  PLN es el más grande (15%) y los otros dos son iguales (7%, 4%).

Tercero, hay preguntas en las que la respuesta es incierta a pesar de la buena voluntad de las partes.  Son las preguntas sobre el futuro en las que el entrevistado tiene que ubicarse en mundos imaginarios.  Un ejemplo es la pregunta de por quién votaría (o no) en una segunda ronda.  Imagínese la dificultad para el entrevistado:  no sabe quiénes serán los candidatos en la primera, porque aún no están definidos, y a pesar de eso debe tomar una decisión para la segunda, donde no sabe quiénes estarán.  Su respuesta no es confiable.  Hacer la pregunta puede ser útil para comparar conforme se aclaren los nublados del día, pero las respuestas en este momento deben tomarse con mucha prudencia.  En esta encuesta, las cinco primeras posiciones de intención de voto están empatadas para la primera y segunda ronda (Alvarado, Saborío, Figueres, Araya, Castro).

Cuarto, los precandidatos del PAC (y otros posibles candidatos) son desconocidos aún.  Esto les da un alto margen para crecer, como ocurrió en las dos últimas elecciones.  Los demás candidatos tienen más de 60% de reconocimiento (88% Alvarado), y Figueres es el más alto, con 94%.  Sin embargo, el 70% de las personas dice que nunca votaría por él (55% nunca votaría por Alvarado, 35% por Juan Diego Castro).

Quinto, los entrevistados, en más de 65% en cada caso, y en ese orden, señalan al PAC, al PLN y al PUSC como los responsables de la corrupción.  Las instituciones políticas tienen baja credibilidad, y en especial los partidos. En este contexto, caracterizado por la desconfianza y la convicción de que la corrupción es responsabilidad de los tres partidos, es de esperar que la lucha se centre en ese tema y la credibilidad de todos los actores disminuya durante la campaña.  La campaña de ataque, llamada también “de mano izquierda” o “B negativa” en las redes, jugará un papel central.  Así, probablemente subirá el número de personas sin partido que tomarán su decisión hacia el final (incluyendo la alternativa de no votar si la campaña sucia es lo que reciben las personas electoras). Fabricio Alvarado y Juan Diego Castro podrían beneficiarse en esta batalla, por lo que es de esperar que hagan lo suyo. El PAC tendrá la ventaja de mostrar resultados de gobierno:  en infraestructura, control de la pandemia, y mejora en las finanzas públicas, así como de movilizar, como suele hacer, los estereotipos contra el PLN.

¿Qué pueden hacer los partidos y sus candidatos y candidatas? ¿Cómo construir ilusiones? ¿Y buscar el apoyo de nuevos grupos? El conocimiento detallado de quiénes son los que tienen las visiones negativas del país, los partidos y los candidatos, es esencial para definir estrategias alternativas capaces de atraer a los electores. Es un estudio que está pendiente.

Las personas interessadas en una visión de más largo plazo de nuestros procesos electorales pueden consultar nuestros libros sobre el tema (sin costo), publicados por FLACSO y la Fundación Konrad Adenauer:





25 de julio de 2021

¿Para qué sirven las encuestas políticas?

 

Las encuestas políticas no necesariamente sirven para predecir quién ganará unas elecciones. Menos ahora.

Primero, porque son una fotografía en un momento dado, y cuando los participantes en una contienda ven los resultados, dirigen sus esfuerzos a cambiarlos: si van ganando, a aumentar su ventaja; si van perdiendo, a transformar la situación.  Esto hace que muchas veces las encuestas que se publican no puedan predecir.

Segundo, porque inciden factores culturales, y en especial la confianza interpersonal.  En Nicaragua y China, las personas no contestan temas políticos o mienten, porque sus respuestas pueden ser usadas para reprimirles; son casos en los que no es posible confiar en quien interroga.  En los Estados Unidos (y otros países) las encuestas telefónicas enfrentan problemas porque la legislación las ha venido restringiendo y porque las personas han desarrollado una gran desconfianza, que lleva incluso a no contestar números de teléfono que no conocen.  En Costa Rica, en cambio, nos gusta contestar encuestas telefónicas, son un entretenimiento, y como resultado la mayoría de la gente responde y disfruta haciéndolo; solo es necesario que los entrevistadores se identifiquen bien para que les tengamos confianza.

Tercero, porque es esencial el diseño profesional y de alta calidad, y eso no siempre ocurre.  Hay empresas que no ponen la debida atención al diseño de las muestras y los cuestionarios, o que en la ejecución no llevan un control minucioso del proceso.  Esto es especialmente importante cuando los candidatos o posiciones se encuentran muy cerca o muy dispersos, como será el caso en Costa Rica para las próximas elecciones.  En Estados Unidos, a pesar de la excelencia técnica de muchas empresas, la falta de análisis complementario del contexto les ha impedido en varias elecciones diseñar bien las muestras para que representen a la población.  Hay, por supuesto, empresas que lo hicieron muy bien, lo que muestra que sí se puede, pero para el observador es muy difícil saber quién es quién cuando se le presentan resultados.

Cuarto, hay ahora un nuevo método de encuesta:  la virtual, por Internet o redes sociales.  Es un modelo que aún está en desarrollo, y en el que la principal preocupación es cómo hacer que la muestra sea representativa: ¿cuáles grupos quedan excluidos porque no usan la Internet?  De los que la usan ¿qué características tienen los que contestan y cómo contrastan con los que no lo hacen?  ¿Cómo se asegura la representatividad de la población que se quiere estudiar, cuando no es posible usar una encuesta al azar, como en los casos presenciales y telefónicos?  Ahora hay experimentos, pero no conclusiones sólidas.

En Costa Rica las encuestas políticas las utilizan principalmente los analistas y asesores de las campañas políticas.  Hay de varios tipos: (1) las encuestas benchmark o de referencia, que profundizan en los factores estructurales que determinan la conducta electoral y política, sirven para el diseño de estrategias y son la base para su seguimiento; (2) las encuestas periódicas, que sobre lo establecido en la estrategia dan seguimiento a la evolución de las campañas y permiten afinar la estrategia y definir la táctica, la lucha cotidiana; (3) el tracking o rastreo continuo, que permite dar seguimiento a unos pocos asuntos críticos de manera intensiva, con una muestra que se modifica diariamente. 

La mayoría de estas encuestas se hacen vía celular, porque prácticamente todos los electores tienen estos teléfonos y la regla tarifaria es que el que llama paga (otro problema en Estados Unidos).  Se está experimentando también con las encuestas por internet, que pueden funcionar bien si se segmenta con buen criterio la población a estudiar y las entrevistas son cortas.  Por ello son útiles, en especial en el caso del tracking.

Encuestas políticas como las mencionadas suelen ser privadas, para reducir sesgos en su elaboración y divulgación, y se complementan con estudios de otras empresas, para comparar.   Han sido muy efectivas: sirvieron para los procesos decisorios y nos permitieron prever con precisión los resultados de varias votaciones presidenciales (Figueres, Arias, Chinchilla, Álvarez, por ejemplo) y el referendo sobre el TLC.  Los decisores, en su momento, pudieron actuar con información correcta e incluso estar preparados para los resultados cuando estos se diesen a conocer.  Para eso sirven las encuestas.

18 de julio de 2021

Publicado originalmente en La Revista:  https://www.larevista.cr/florisabel-rodriguez-para-que-sirven-las-encuestas-politicas/


02 julio 2016

Democracia, justicia e impunidad

"...a pesar de la resolución judicial, algo no está bien con el sistema: algunos medios, con gran despliegue, cuatro años antes del juicio de los tribunales, nos habían juzgado y sancionado sin contar con los recursos legales, éticos y económicos con los que un Juez decidió el sobreseimiento propuesto por el Ministerio Publico. ¿Cómo corregir el daño causado? ¿Cómo fortalecer el papel de los medios sin caer en una nueva forma de impunidad, donde es posible destruir personas sin tener que responder por ello? Resolver este tipo de contradicción es uno de los grandes desafíos que enfrenta nuestra democracia".
Una verdad compartida por la ciudadanía democrática es que dos fundamentos de este régimen son el Poder Judicial y la Prensa. Son dos pilares encargados de velar por el vigor y la protección individual y colectiva de derechos críticos en nuestra sociedad. Tan importantes son, que han quedado incorporados a las declaraciones de derechos humanos.