Las encuestas políticas no necesariamente sirven para predecir quién ganará unas elecciones. Menos ahora.
Primero, porque son una
fotografía en un momento dado, y cuando los participantes en una contienda ven
los resultados, dirigen sus esfuerzos a cambiarlos: si van ganando, a aumentar
su ventaja; si van perdiendo, a transformar la situación. Esto hace que muchas veces las encuestas que
se publican no puedan predecir.
Segundo, porque inciden factores
culturales, y en especial la confianza interpersonal. En Nicaragua y China, las personas no
contestan temas políticos o mienten, porque sus respuestas pueden ser usadas
para reprimirles; son casos en los que no es posible confiar en quien
interroga. En los Estados Unidos (y
otros países) las encuestas telefónicas enfrentan problemas porque la
legislación las ha venido restringiendo y porque las personas han desarrollado
una gran desconfianza, que lleva incluso a no contestar números de teléfono que
no conocen. En Costa Rica, en cambio,
nos gusta contestar encuestas telefónicas, son un entretenimiento, y como
resultado la mayoría de la gente responde y disfruta haciéndolo; solo es
necesario que los entrevistadores se identifiquen bien para que les tengamos
confianza.
Tercero, porque es esencial el
diseño profesional y de alta calidad, y eso no siempre ocurre. Hay empresas que no ponen la debida atención
al diseño de las muestras y los cuestionarios, o que en la ejecución no llevan
un control minucioso del proceso. Esto
es especialmente importante cuando los candidatos o posiciones se encuentran
muy cerca o muy dispersos, como será el caso en Costa Rica para las próximas
elecciones. En Estados Unidos, a pesar
de la excelencia técnica de muchas empresas, la falta de análisis
complementario del contexto les ha impedido en varias elecciones diseñar bien
las muestras para que representen a la población. Hay, por supuesto, empresas que lo hicieron
muy bien, lo que muestra que sí se puede, pero para el observador es muy
difícil saber quién es quién cuando se le presentan resultados.
Cuarto, hay ahora un nuevo método
de encuesta: la virtual, por Internet o
redes sociales. Es un modelo que aún
está en desarrollo, y en el que la principal preocupación es cómo hacer que la
muestra sea representativa: ¿cuáles grupos quedan excluidos porque no usan la
Internet? De los que la usan ¿qué
características tienen los que contestan y cómo contrastan con los que no lo
hacen? ¿Cómo se asegura la
representatividad de la población que se quiere estudiar, cuando no es posible
usar una encuesta al azar, como en los casos presenciales y telefónicos? Ahora hay experimentos, pero no conclusiones
sólidas.
En Costa Rica las encuestas
políticas las utilizan principalmente los analistas y asesores de las campañas
políticas. Hay de varios tipos: (1) las
encuestas benchmark o de referencia, que profundizan en los factores estructurales
que determinan la conducta electoral y política, sirven para el diseño de
estrategias y son la base para su seguimiento; (2) las encuestas periódicas,
que sobre lo establecido en la estrategia dan seguimiento a la evolución de las
campañas y permiten afinar la estrategia y definir la táctica, la lucha
cotidiana; (3) el tracking o rastreo continuo, que permite dar
seguimiento a unos pocos asuntos críticos de manera intensiva, con una muestra
que se modifica diariamente.
La mayoría de estas encuestas se
hacen vía celular, porque prácticamente todos los electores tienen estos
teléfonos y la regla tarifaria es que el que llama paga (otro problema en
Estados Unidos). Se está experimentando
también con las encuestas por internet, que pueden funcionar bien si se
segmenta con buen criterio la población a estudiar y las entrevistas son
cortas. Por ello son útiles, en especial
en el caso del tracking.
Encuestas políticas como las mencionadas suelen ser privadas, para reducir sesgos en su elaboración y divulgación, y se complementan con estudios de otras empresas, para comparar. Han sido muy efectivas: sirvieron para los procesos decisorios y nos permitieron prever con precisión los resultados de varias votaciones presidenciales (Figueres, Arias, Chinchilla, Álvarez, por ejemplo) y el referendo sobre el TLC. Los decisores, en su momento, pudieron actuar con información correcta e incluso estar preparados para los resultados cuando estos se diesen a conocer. Para eso sirven las encuestas.
18 de julio de 2021
Publicado originalmente en La Revista: https://www.larevista.cr/florisabel-rodriguez-para-que-sirven-las-encuestas-politicas/
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